Los dos pies apoyados sobre el asiento de enfrente, un libro semiabierto sobre el bolso de mano, la cámara atenta en ON y la vista clavada en el Mediterráneo, que se entrega calmo sólo de a tramos, cuando las estaciones, construcciones y árboles corren el telón.
Visualizá eso cuando te piquen los ojos y no puedas más.
viernes, 9 de abril de 2010
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