Las noches de los viernes me suelen encontrar en la casa de Andy y Diegou, comiendo delivery, pidiendo helado, mirando una película de culto que sale del extensísimo catálogo piratesco de mi hermano y calentando los cuerpos con la pipa de la paz.
Anoche se dijeron muchas cosas dignas de ser inmortalizadas en este, el blog menos leído de la historia (and I count my blessings for that). El tema es que mis manitos no querían salir de abajo de la frazada, ni mis pies fríos querían caminar al cuarto a buscar el cuaderno. Ahora me arrepiento, porque sólo tengo hilos de recuerdos que van desde la pregunta "¿se acuerdan cuando eran vírgenes?" (que es bien de Milo pero la dije yo) hasta los anticipos del guión de Hudson Hawke, otra que película de culto... película fundamental en nuestra tierna pubertad.
Me cago en la fiaca.
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