Estoy al borde de empezar el resto de mi vida. Wow, suena fuerte, ¿no? Pero es así. El domingo se escurre de mis dedos y me deja el sabor más dulce: el de haber tomado decisiones con el corazón y sentir que estoy en camino. Con amigos, con mi familia, con colores, creatividad, música, sonrisas para mí, sonrisas para el mundo, silencios, siestas, encuentros y deseos a flor de piel, esperando pacientemente a convertirse en realidad.
Una semanita toda todita para mí me cargó de pilas y me hizo recordar de a poco ese genuino gustito de disfrutar la vida en sus más simples manifestaciones. Tengo la sensación que ese sabor no me va a dejar any time soon… ¿vos qué decis Ceci?

2 comentarios:
Sí, creo que ese mismo es el atardecer que yo vi. Y lo vi así, con esa sensación de libertad. Buenos Aires tiene eso: cuando te soltás por ahí tiene de todo para vos. Y todo tan maravilloso! Quiero ver qué resultó de ese batido =)
Qué lindo guapa!!!
jajaaj ese batido es historia, pero prometo otro para cuando nos juntemos nosotras ;)
besazoooo cecilinda!!!
Publicar un comentario