martes, 20 de abril de 2010

Sonó el despertador de mi nuevo móvil. Es más ameno que el anterior y, de hecho, se que puedo cambiarlo y poner una canción. Ya pensaré cual.
Froté mis patitas un poco, di vueltas remolonas y terminé con la vista a medio abrir clavada en el cielo gris con destellos de luz. Por algún lado va a salir el sol, seguro...
Me levanté y di curso al ritual baño, hacer la cama y vestirme. Hoy sale rocker meets corporate otra vez, me encanta ese combo textil.
Fui a la cocina y ¡hala! por ahí venía el sol. Unos pocos rayos jugando con los imanes de la heladera y las flores de crochet me hacen sonreir. Qué boludez, con qué poco una se contenta.
Café con leche y tostada (esta vez no se me va a quemar) al living, donde me espera el noticioso de TVE. Hace meses que no prendo el 65 matutino, hace meses que no se nada de España ni de la UE. Ni que me importe, pero cuánto más amable es escuchar malas noticias con acento español.
Entre la nube volcánica que cancela los vuelos europeos y las plantas y flores de mi balcón (con la nueva incorporación de Anita, mi orquídea correntina), me di una panzada de felicidad mañanera. Cerré con Time to pretend de MGMT, lavada de cara y dientes, aritos y perfume. Time to face the day. And lets not pretend... amo escribir el blog pero qué lindas mañanas tenía antes de Alma Singer.


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